Agachadas
bajo el Cielo,
ojos llenos
de peces,
almas
doblegadas,
mujeres
a la altura de la tierra,
que
miran hacia el mar,
para
estar a solas hondamente,
en
silencioso cantar.
No
hacen ruido
para observar al infinito espacio,
para huir
de la amargura que ahoga,
¡hartas
de tanto dolor!
visten
sus almas de cerveza y vino barato.
Peinándose
con los errores del ayer,
y
un poco del mañana,
entre
el mar y la montaña,
así
se pasean Ellas,
en
mares mordidos por naúfragos,
¡sobreviven!
a
los crepúsculos marcados por temblorosos recuerdos ,
pequeños
cuerpos, sin perros, sin amos.
¡Su
amor!,
¡su
luz!,
depositan
en estrellas percutidas como lágrimas que caen en rítmica secuencia,
lazos
de sangre, secuencias terminadas.
¡Viven!
donde
la realidad es traición,
en
tristes escondederos de perros pulidos por hambre,
saludan
a la galerna,
y
se envuelven en ella,
para
hacer libre a la oscuridad.
Almas
que viven,
en
apretado destierro,
sacudiéndose
de vacías desgracias,
la
ausencia las persigue limpiando el polvo y lo amado,
en
asamblea de fugas viven las olvidadas,
ojos
empapados en dulzura,
¡ojos!,
que
lloran en secretos versículos,
en
espectro adelgazado.
Ella
es la chica,
y
tu el chico,
sabes
que te puedes apoyar en ella,
¡sobreviven!
a
los crepúsculos marcados por templorosos recuerdos
amando
a los tristes corazones,
en
la breve fiesta de su luz,
abrázala
con fuerza,
¡cómetela!
despacito,
muy
despacito, entre el corazón y el espacio,
están
para amar,
¡están!
solo
por amor.
Garbiñe
Yo Que Se-ene2018-Garbiñe Pérez Cortajarena