Avanza un
delfín bailando,
entre las
olas de un bergantín,
a cada salto,
ve el horizonte mirando al mañana,
a cada sumergida,
anchoítas y sardinitas,
que se escapan de sus dentelladas.
Nada altera la suavidad de su piel,
ni las olas del mar,
ni el aire de barlovento,
su corazón va cantando,
pues va camino de su sirena,
¡que le prometió!,
¡ cantar con él!.
Pasa la
tarde abierta,
y, ¡en cubierta!,
ve a un
hombre que suda en la noche,
lleva el brillo de Ojos de Cielo,
va tocando una armónica,
invocando la palabra “LIBERTAD”,
para limpiar la noche y el amor.
Sirena en roca en la mitad de esta noche,
brillando
como un Sol,
esto es lo que les dice a los dos:
¡Tú!
Ojos de Cielo,
encenderás un fuego en cubierta,
para calentar mi corazón,
¡a Ti!
suavidad de piel de barlovento,
cantarás
conmigo con pianísimo dulzor,
hoy le canto a la lluvia y a mi amor.
¡Lluvia!
Que barres los países de mi Alma,
quiero eternizar este momento
y la emoción me rebasa,
en este loco pensamiento,
“Habrá
un día grande,
donde la esperanza,
me
traiga,
noche tocando amor”.
¡Amor!,
no me das nada,
ni promesas,
ni mentiras,
ni siquiera una mirada
mis ojos no te alcanzan
el tiempo pasa,
y voy derramando mi pasión,
entre palabras.
Todo se resume,
en una frase de dos palabras,
“no
estas”,
mis adentros rezuman humedad,
y “no
estas”.
Quiero disolverme en esta noche,
sacarme de ti,
empezar en
un mundo nuevo,
y saberme vaciada.
Ya empecé a mutar,
llevo el corazón violeta,
¡me arranque tu nombre!,
y hoy me escondo,
debajo de esta piel escamada,
bajo capas
de grasa y músculos,
nado a
barlovento,
y aunque la esperanza está muerta,
vivo esperando,
su llamada.
Garbiñe Yo Que
Se-2017-Garbiñe Pérez Cortajarena