Casi todo mi ser es invisible, está escondido tan sumergido
que nada en lo profundo de un precipicio, todo es posible, todo, menos Yo, y
aunque el silencio me envuelve hay otra voz en el fondo que me dice que hay un
jardín, mi jardín.
Pertenezco a la tribu de los que ven mejor con los ojos cerrados,
los que se hospedan en radiantes tinieblas, esa es mi tribu. Basta que una
palabra me atraviese y empieza todo, soy una devoradora de palabras, de imágenes,
de olores, de sonidos.
Mi única intención es coleccionar recuerdos de imágenes,
palabras y pensamientos; los guardo para Él, pero jamás consigo estar completa,
no logro aparecer con el alma entera, tal vez deba volver al Reino del Olvido
donde brillo como la Luna Llena en una noche de invierno.
Más borroso que un velo esculpido por la lluvia, más borroso
que mis recuerdos, esta mi alma, por eso dibujo y escribo hasta el último trazo,
para que nada escape de mi memoria y aunque a veces chocan con mis muros, vuelvo
a coger un lápiz y los derribo.
Todo es posible cuando se hace un recuento de recuerdos, el Hoy, el Ayer, el Mañana, no tengo refugio. Y
aunque los oleajes se cruzan y la lluvia
conspira, siempre encuentro algo, siempre hay algo oculto, no quiero que se me
escapen, por eso dibujo y escribo.
Los siento pasar junto al precipicio, por eso he desplegado
mis alas de carboncillo, tinta y sonidos.
Yo, que aspiraba a ser la heroína de un huracán de fuego
antes que de convertirme en un bostezo en la boca del lobo, me resisto a morir,
por eso, dibujo y escribo.
Garbiñe Yo Que Se-2016-Garbiñe Pérez Cortajarena

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