El rechazo,
igual que las canciones mal sonantes,
caminan en torcida insolencia,
que se cubren de alabanzas,
cada canción tiene un fin distinto,
no deberíamos ir más allá
de la oscuridad de uno mismo.
¡Diferentes heridas!
que se ensañan con lo que resplandece,
¡al contacto!
sufrimientos lanzando elogios,
desastre que nos recuerda,
la barricada de nuestros sueños.
¡Levantémonos!
existen gentes que aman de verdad,
sin miedos, sin rechazos,
con el canto en el alma,
sin vacilar la voz,
¡para encontrarnos!
quizás caigan gotas para avisar,
de ti depende, el fin de esta obra.
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