Una acordeonista carpintero
me dio cuatro pedazos de madera
y con el último pedazo de pan que tengo para comer
construí un puente
en cada piedra, escribí un canto
“Donde todos son culpables, no lo es nadie”
trabajar, producir, actuar
viejas hogueras para cenizas
donde la luz es absorbida
y los cometas lloran
en un disminuido amanecer
dejando una fórmula para los sueños
¡mientras!
la sombra de los dominantes enamorados, en silencio
sonríe entre los escombros
y busco mi rastro enfriándome
para volverme a calentar.
¡NO, VOY, A OLVIDAR!
que quien ama la música
¡ama la vida!
en el grito de la ola
la sal está en el gemido del mar
el lamento que advierte
que la sumisión
es un bote a la deriva
que se hunde lentamente.
Te amaré.
Maite zaitudalako sortzen ari naiz. Ez dok amairu!!
Garbiñe Yo Que Se-feb2021-Garbiñe Pérez Cortajarena




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