A la orilla
de un río,
un hombre y
una mujer,
se cuentan
todo su sufrimiento,
para
quemarlo al sol.
Debajito de
un gran arbolito,
El, la frente llena de mares con Luna
Ella, de
mares con Sol,
Almas, que
navegan,
en la mitad del pensamiento,
dando vueltas y vueltas,
brillan y
brillan en ondas musicales.
Ella le dijo
a él,
mi alma esta herrada,
por un gran
amor,
se quedó
varada en aquella mar plateada,
del de la piel en flor,
cabeza llena de Cielo,
que removiendo mis penas
escupió mi dolor,
su mano,
sonaba en la
oscuridad,
en su voz,
loca pasión,
mano que
dibujo mi cuerpo,
¡en sus trazos!
corazón y
alma me regalo.
Mano que me
esculpió,
testículos que me golpearon,
jugos de vagina,
luz de Luna,
loca pasión,
así me sano.
¡Oistes!,
corazón de mar de Luna,
mi corazón
está ya compuesto,
pero solo
oigo,
agua callada.
Te hace mal,
no sacar los
pies de tu tristeza,
habrá que
salir,
a la eterna
noche sideral,
entre ondas
musicales,
donde,¡Tú y
yo!
navegaremos
mejor.
Garbiñe Yo Que Se 2017-Garbiñe Pérez Cortajarena
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